Antes de invertir con agresividad en acciones o inmuebles, debe crear un fondo de emergencia. Sin esta reserva, una pérdida de empleo o gasto médico puede obligarle a vender inversiones con pérdidas, descarrilando su plan a largo plazo.
La regla general es mantener de 3 a 6 meses de gastos corrientes en cuentas líquidas de bajo riesgo. Si está cerca del retiro o tiene ingresos variables, ampliar esta reserva a 12 meses es ideal para evitar vender activos en mercados bajistas.
Evite dejar este dinero en cuentas corrientes sin interés. Utilice cuentas de ahorro de alto rendimiento (HYSA) o fondos monetarios para proteger su poder adquisitivo contra la inflación manteniendo una liquidez total.