El geo-arbitraje es una herramienta potente para el retiro anticipado, pero mudarse al extranjero puede acarrear serias consecuencias fiscales. Sin planeación, corre el riesgo de pagar impuestos en ambos países, mermando sus rentas.
La mayoría de los países fijan la residencia fiscal según la presencia física (la regla de los 183 días) o el centro de intereses económicos. Los ciudadanos estadounidenses enfrentan reglas basadas en la ciudadanía, requiriendo un manejo experto.
Antes de mudarse, revise los tratados de doble imposición entre su país y el destino. Estudie posibles impuestos de salida (como en Canadá o España) para asegurar que su cartera siga siendo eficiente y cumpla las normativas.