Las Cuentas de Ahorro para la Salud (HSA) suelen malinterpretarse como simples herramientas para pagar facturas médicas. Sin embargo, para planificar el retiro, el HSA es una gran herramienta por su **triple ventaja fiscal**.
La triple ventaja fiscal funciona así: los aportes son deducibles de impuestos, los fondos crecen libres de impuestos dentro de la cuenta, y los retiros no pagan impuestos si se usan para gastos médicos calificados.
Después de los 65 años, la penalización por retiros no médicos desaparece, y el HSA funciona exactamente como una cuenta tradicional, permitiendo retiros para cualquier fin (sujetos al impuesto sobre la renta normal).