La inflación es el asesino silencioso de la planificación financiera. Un saldo en efectivo que parece cómodo hoy comprará significativamente menos en diez o veinte años. Para los jubilados, proteger su poder adquisitivo es vital.
Para combatir la inflación, su capital debe estar en activos que se aprecien o generen ingresos crecientes a medida que suben los precios. Mantener mucho efectivo garantiza perder valor. Las acciones, bienes raíces y materias primas suelen superar la inflación.
Integrar bonos indexados a la inflación (como TIPS) o activos reales en su asignación protege sus retiros, garantizando que su capacidad de gasto real se mantenga estable.