Al armar una cartera a largo plazo, la mayoría de los inversores miran sólo las comisiones y el rendimiento. Sin embargo, se suele pasar por alto una fuerza silenciosa y destructiva: la fricción fiscal. Los impuestos sobre dividendos y plusvalías reducen el crecimiento compuesto año tras año.
Por ejemplo, si su fondo rinde un 2% en dividendos y paga un 15% de impuestos, pierde un 0.3% de rendimiento al año. En 30 años, esta pequeña fricción le cuesta decenas de miles de dólares en capital compuesto perdido.
Con este simulador, compare una cuenta de bolsa gravable ordinaria frente a una libre de impuestos para visualizar el impacto real tras 30 años.